sábado, 7 de febrero de 2009


Eres escarcha...

Hoy mi pluma destila sólo amargura,
pues he llegado hasta el final
y se ha muerto mi ternura.

Pasión de ardiente verano
semejó el amor que uniera,
a ese cariño quieto
cual gélida primavera...

Fuí apasionado gorrión
amando a una estática flor,
que brindó toda su miel
sin sentires...sin placer.

Mi corazón está marchito
se ha secado lentamente...
y esa savia dulcecita
zumo amargo es diariamente.

La lluvia traspasó mi pecho
enfriándome hasta el alma,
y por dentro de las venas
aúlla el puelche de mis penas...

El árbol de mis amores
lanzó sus hojas al viento,
y el cruel barredor de otoño
las arreó con mis sentimientos...

Soledad...

Héme aquí...
solo en soledad,
rodeado de mucha gente
sorbiendo mi amarga verdad...
Yo, un ente combinable
como pieza de ajedrez,
al que a veces lo asalta
la duda de no saber quien es.
En el fondo soy montaña,
soy arado, o tal vez...
sea libro... sea árbol...
o una simple hoja de papel.
Pero estoy solo...¡solo!
pues el hombre nace...
vive...lucha y muere
completamente solo.
No hay cariño en el mundo
ni sincera amistad,
que me pueda sustraer
de esta inmensa soledad...
Aunque siempre
uno se evade y soslaya
la agobiante realidad
que lo persigue.
Me aturdo en fiestas
para matar el hastío,
y luego de alguna aventura
vuelvo otra vez al vacío...
¡Esta es la vida mi amigo!
soledad en cualquier parte,
un beso dado a la noche...
y un abrazo con la muerte.



Nuestro amor... ¡ glorioso vuelo astral !

Soleada mañana estival, lúbricamente escoltada por el lago

que se entretenía balanceando armoniosamente las embarcaciones, acariciada delicadamente por las ramas de texturosos sauces llorones

meciéndose al compás de una ligera brisa romántica y sutil…

mezcla ideal, en armonía con la paz y silencio reinante,

¡ hermoso marco de bienvenida a nuestra primera cita de amor !…

Tus ojos de gacela temerosa se internaron en mi ser,

sumergiéndose a las profundidades de mis sentimientos

hurgando esos recónditos e inexplorados rincones,

en busca de respuestas a tus inquietudes y cavilaciones…

que beso a beso, fueron trocándose alegremente

en pasajes de dicha, ternura y pasión indescriptible…

¡ Al fin solos ! libres de ojo humano… solos ante Dios,

¡ desnudos cuerpo y alma ! … emulando a nuestros primeros padres,

recorriendo suavemente cada milímetro de nuestra piel…

acariciando nuestros cabellos y rozándonos amorosamente,

con labios ávidos y delicados, besándonos con intensidad y entrega

en sintonía armoniosa con mil jadeos, coronando promesas de amor…

Lentamente cual araucana tejedora, fuiste tejiendo un corazón,

avanzando con tu urdimbre por mi cuerpo tembloroso de placer,

dando los primeros y certeros toques de ternura a nuestro amor…

hilando muy finito, avanzaste entremezclando hábilmente los colores

de tus ansiosas hebras sentimentales con las mías,

culminando tu obra, transportada en carruaje de quejidos y suspiros…

Cual apasionado orfebre, amorosamente copié todos tus relieves,

despacito, sin prisa… con mis manos y mis labios ardientes de pasión, con mi dulce saliva fui realizando filigranas y maravillosos bajo relieves

de tu cuerpo, de tu alma, de tus sentimientos, de todo tu ser…

dichoso, emocionado… privilegiado artífice de tan original grabado,

de sentimientos compartidos, proyectados al tiempo y al espacio…

Nuestros espíritus se elevaron íntimamente unidos hacia el cosmos,

desprovistos de cuerpo… dos almas en celo… ¡ amándose extasiados !...

embobados ante tanta maravilla de verdadero amor e infinita entrega,

escoltados por diáfanos ángeles que tapizaban de suaves flores el paso,

y de fondo… un galáctico concierto de bellas melodías celestiales…

Cogí policromático polvo de estrellas para iluminar tus cabellos,

y tu hermoso pecho adorné con exóticas joyas de la luna…

en nuestros dedos ostentamos brillantes anillos saturnianos

que con orgullo mostramos al universo, en testimonio de compromiso,

mientras los ángeles con doradas trompetas sonando a los vientos

lo anunciaban por doquier, como una hermosa y fausta noticia…

Libando aún el éxtasis y ebrios de alegría por nuestra ansiada unión,

luciendo trajes de sutiles terciopelos del espacio sideral,

recorrimos las galaxias y sobrevolamos Ganímedes en un eterno vals…

mientras el tibio sol nos saludaba y las estrellas se iban a dormir,

jubilosas nuestras etéreas almas, flotaban en la dicha de amar

¡ celebrando la consolidación de tan profundo y bello amor !

Santiago, febrero 06 de 2009.-