Soleada mañana estival, lúbricamente escoltada por el lago
que se entretenía balanceando armoniosamente las embarcaciones, acariciada delicadamente por las ramas de texturosos sauces llorones
meciéndose al compás de una ligera brisa romántica y sutil…
mezcla ideal, en armonía con la paz y silencio reinante,
¡ hermoso marco de bienvenida a nuestra primera cita de amor !…
Tus ojos de gacela temerosa se internaron en mi ser,
sumergiéndose a las profundidades de mis sentimientos
hurgando esos recónditos e inexplorados rincones,
en busca de respuestas a tus inquietudes y cavilaciones…
que beso a beso, fueron trocándose alegremente
en pasajes de dicha, ternura y pasión indescriptible…
¡ Al fin solos ! libres de ojo humano… solos ante Dios,
¡ desnudos cuerpo y alma ! … emulando a nuestros primeros padres,
recorriendo suavemente cada milímetro de nuestra piel…
acariciando nuestros cabellos y rozándonos amorosamente,
con labios ávidos y delicados, besándonos con intensidad y entrega
en sintonía armoniosa con mil jadeos, coronando promesas de amor…
Lentamente cual araucana tejedora, fuiste tejiendo un corazón,
avanzando con tu urdimbre por mi cuerpo tembloroso de placer,
dando los primeros y certeros toques de ternura a nuestro amor…
hilando muy finito, avanzaste entremezclando hábilmente los colores
de tus ansiosas hebras sentimentales con las mías,
culminando tu obra, transportada en carruaje de quejidos y suspiros…
Cual apasionado orfebre, amorosamente copié todos tus relieves,
despacito, sin prisa… con mis manos y mis labios ardientes de pasión, con mi dulce saliva fui realizando filigranas y maravillosos bajo relieves
de tu cuerpo, de tu alma, de tus sentimientos, de todo tu ser…
dichoso, emocionado… privilegiado artífice de tan original grabado,
de sentimientos compartidos, proyectados al tiempo y al espacio…
Nuestros espíritus se elevaron íntimamente unidos hacia el cosmos,
desprovistos de cuerpo… dos almas en celo… ¡ amándose extasiados !...
embobados ante tanta maravilla de verdadero amor e infinita entrega,
escoltados por diáfanos ángeles que tapizaban de suaves flores el paso,
y de fondo… un galáctico concierto de bellas melodías celestiales…
Cogí policromático polvo de estrellas para iluminar tus cabellos,
y tu hermoso pecho adorné con exóticas joyas de la luna…
en nuestros dedos ostentamos brillantes anillos saturnianos
que con orgullo mostramos al universo, en testimonio de compromiso,
mientras los ángeles con doradas trompetas sonando a los vientos
lo anunciaban por doquier, como una hermosa y fausta noticia…
Libando aún el éxtasis y ebrios de alegría por nuestra ansiada unión,
luciendo trajes de sutiles terciopelos del espacio sideral,
recorrimos las galaxias y sobrevolamos Ganímedes en un eterno vals…
mientras el tibio sol nos saludaba y las estrellas se iban a dormir,
jubilosas nuestras etéreas almas, flotaban en la dicha de amar
¡ celebrando la consolidación de tan profundo y bello amor !
Santiago, febrero 06 de 2009.-
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