Hoy mi pluma destila sólo amargura,
pues he llegado hasta el final
y se ha muerto mi ternura.
Pasión de ardiente verano
semejó el amor que uniera,
a ese cariño quieto
cual gélida primavera...
Fuí apasionado gorrión
amando a una estática flor,
que brindó toda su miel
sin sentires...sin placer.
Mi corazón está marchito
se ha secado lentamente...
y esa savia dulcecita
zumo amargo es diariamente.
La lluvia traspasó mi pecho
enfriándome hasta el alma,
y por dentro de las venas
aúlla el puelche de mis penas...
El árbol de mis amores
lanzó sus hojas al viento,
y el cruel barredor de otoño
las arreó con mis sentimientos...
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Mi querido amigo, la temática de este poema me hizo pensar demasiado en esos sentimientos en los cuales ponemos todo lo mejor de nosotros mismos y, que al final... son sólo hojas que barre el viento.
ResponderEliminarPoder llegar a los demás con la forma de nuestra expresión es lo que pretendemos los poetas. Y lo tuyo me tocó el alma.
Un enorme abrazo.
Lucía